Rafael Cauduro (Perfil Manifesto Art Magazine)

Rafael Cauduro nació en la Ciudad de México en 1950. Hijo de un padre que le heredó su gran pasión por las artes, desde pequeño destacó por sus habilidades innatas en esta área. No fue hasta que ingresó a la carrera de Arquitectura en la Universidad Iberoamericana que comenzó a realizar caricaturas para diversos medios de comunicación, para tener ingresos extra mientras terminaba sus estudios. Parece ser que lo anterior lo llevó a redescubrir su verdadera vocación y fue así que, poco a poco en sus tiempos libres se dedicó a realizar sus propias obras, y entonces fue que esta afición terminó por convertirse en su forma de vida.

En 1976 presentó su primera exposición individual en la Casa del Lago en la Ciudad de México, punto desde el cual emprendió una prolífica carrera que lo ha llevado a presentar su trabajo en los sitios más destacados dentro y fuera del país, como el Museo del Palacio Nacional de Bellas Artes en dos ocasiones, el Museo de Arte Moderno de México, la Galería del Aeropuerto Internacional Benito Juárez, la Alex Rosemberg Gallery de Nueva York, las Louis Newman Galleries de Beverly Hills, el Instituto Cultural Mexicano en Nueva York, el Instituto Cultural Mexicano en Texas, el Hellen Day Art Center de Vermont y recientemente, en febrero del 2022 fue inaugurada una magna exposición retrospectiva curada por la Maestra Alesha Mercado en el Antiguo Colegio de San Ildefonso que, a propósito de sus 50 años de trayectoria artística, reunió más de 150 obras de diversos períodos en la vida del autor.

Además del caballete, el Maestro Cauduro también ha demostrado su magistral dominio en el territorio del muralismo, pues ya se ha convertido en uno de los mayores referentes mexicanos de la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI, con obras emblemáticas como el polémico mural titulado Comunicaciones que realizó en el marco de la Expo Mundial de Vancouver de 1986, Escenarios subterráneos de la estación del metro Insurgentes en la CDMX, el implacable mural titulado 7 Crímenes Mayores en la escalera de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y El Condominio inaugurado en el 2014 como parte del Edificio Cauduro en la Ciudad de México.

Rafael Cauduro nunca se ha interesado porque su trabajo sea clasificado dentro de ninguna corriente pictórica. Como artista plástico, sus creaciones son poseedoras de virtudes técnicas, ejecutivas y conceptuales que les otorgan un carácter único e irrepetible dentro de todo el mar de propuestas plásticas que componen el arte mexicano, aunque es apreciable que estas contienen fuertes cualidades románticas abstraídas del renacimiento, las únicas verdaderas constantes que nos presenta en cada pieza son las del experimento y la pasión.

Con su trabajo nos brinda la posibilidad de encarnar cuerpos de personajes inertes para darnos cuenta de que aquellos son más bien los que sobrevivieron a este plano de la existencia irremediablemente contaminado con la tan ambigua como anticuada idea del progreso. Los efectos ópticos que consigue generan toda clase de estragos en la conciencia de sus testigos a quienes, al mismo tiempo que incitan a la lucidez, también encaminan a la demencia, dos condiciones que el autor nos propone siempre a la par en un mismo concierto.

Una obra de temple severo que no se limita a los métodos de la pintura simple y llana, sino que cuenta con una riqueza plástica conformada por elementos que se encuentran en las tlapalerías y tiendas de materiales de construcción que implementa en su obra con un expertise digno de autores como David Alfaro Siqueiros o Mathias Goeritz, quienes también destacaron como artistas innovadores que revolucionaron la manera en que se concebía el artificio plástico en este país.

Alesha Mercado, como curadora de la exposición y en representación de Rafael Cauduro, responde a esta entrevista.

¿Cuáles han sido tus últimas búsquedas más recurrentes?

Definitivamente, el tema de la justicia es el que ha quedado grabado como la reflexión principal para Rafael. Justicia en todos los ámbitos, algunos de los cuales no están representados en el mural de la Suprema Corte, pero que son igual de importantes porque representan a minorías, en particular el tema de la discapacidad, las mujeres y su lucha, y el de los migrantes.

¿Qué elementos nutren y detonan los universos que proyectas en tu obra?  

Rafael, como cualquier persona, tiene muchas obsesiones, solamente que él tiene la ventaja de poder usar la creación como elemento catártico y alimentar, así, al espectador. Una de estas obsesiones es el paso del tiempo que está siempre presente y que culmina con la muerte como reflexión sobre la impermanencia. Aunado a esto, permea en su obra la lucha por la justicia, poniendo siempre al ser humano y la denuncia que señala las desigualdades, al centro de sus creaciones.

Un aspecto más íntimo lo componen su familia y sus pasiones, como el cuerpo femenino y el aspecto religioso.

¿Cómo es, en estos momentos, la relación con tu oficio?

En este momento el artista se ha tomado un tiempo para descansar y cuidar de su salud, a la vez que dedicar más tiempo a su familia. Aún es incierto si seguirá produciendo.

¿Ha cambiado tu percepción del arte y el papel que juega en tu vida? 

Yo diría que el arte ES (con mayúsculas) la vida de Rafael. En su práctica logró incorporar todo lo que le es cercano e importante y así crear en su estudio un universo de afectos y de inquietudes que tienen voz en sus creaciones.

¿Cómo describirías esta percepción a través del tiempo?  

Creo que esta pregunta tiene que ver con la lucha por convertirse en artista y crear un estilo propio. Al principio fue difícil, aunque había un universo de posibilidades para autodefinirse ante él. Después se trató de una pasión desbordada por su quehacer y el impulso de crear ya desde una identidad propia. Su percepción a través del tiempo la define por medio de la observación y la contemplación, puede pasar horas viendo un atardecer y observar cómo cambiaban los colores y las luces, o sentarse en un café a observar a las personas y su comportamiento; siempre dibuja y cuenta historias de los personajes. Para él, el tiempo es lo que sucede mientras están pasando las cosas y es lo que pinta, esa huella de lo que pasa y queda plasmado como un presente y a la vez pasado, el estar y “estuvo” .

¿Cómo dialoga tu obra con el tiempo?

Es una conversación continua, a veces sutil y a veces a gritos. La obra de Rafael hace referencia al paso del tiempo de manera constante, ya sea a través de la temática: las fachadas desgastadas, la ruina, la muerte, o de manera indirecta con los materiales utilizados, muchos de los cuales no interrumpirán jamás su proceso de deterioro.

¿Consideras el presente algo importante en tu quehacer como artista? 

Considero que su obra es su voz, y que todo lo que ha hecho sigue creando un presente. Su obra siempre es el reflejo de lo que está sucediendo en ese momento histórico, representa el presente a través de cada una de sus piezas, la situación de lo que está sucediendo en ese momento, muchas veces como crítica, ideologías y otras simplemente plasmando lo que acontece.

¿Qué aspectos del arte consideras valiosos para los tiempos que vivimos?

Rafael le da mucha importancia al arte que tiene poder de denuncia. Para él, la técnica y la estética son importantes, también lo es la posibilidad de seguir admirando y profundizando en las creaciones de grandes artistas, sin embargo, esto se convierte en algo secundario si no hay un mensaje que transmitir.

¿Qué rumbo has percibido ha tomado el discurso de tu obra?

Percibo que la retrospectiva Un Cauduro es un Cauduro (es un Cauduro) en el Colegio de San Ildefonso, redondea muy bien la narrativa del artista desde sus primeras creaciones. Este cuerpo de obra, que es muy sólido, ha logrado mostrar la vocación de Cauduro, que va mucho más allá de un arte meramente estético. El rumbo ha sido ese mostrar la madurez del artista tanto al descubrir una serie de técnicas tan complejas y diferentes, como un lenguaje sólido que logra transmitir un mensaje con una gran potencia que deja sin aliento al espectador.

¿Cuál es el potencial que ves en el arte, pensando hacia el futuro? 

Rafael ha expresado que aún hay mucho por hacer, aunque el mundo del arte es complejo y está sujeto a la lógica del capitalismo, siempre habrá artistas que logren transmitir algo que alimente el alma.

¿Qué es lo que más te impulsa a crear? 

Dicho por él mismo, sus creaciones son una salida catártica a sus experiencias y emociones, aunque debo agregar que también lo han impulsado la injusticia y desigualdad del mundo. Un artista sin ese compromiso, no se arriesga a mostrarse poco complaciente, y Rafael puso todo para impulsar la idea de un mejor país para todos.

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