Sofía Crimen (Perfil Manifesto Art Magazine)

Entrevista a Sofía Crimen

…entre la fragilidad y la inocencia se presenta un cruce de caminos insospechado…

Si pudiéramos definir la obra de Sofía Crimen, sería a través de términos como: contestataria, crítica y rebelde a través de elementos de la primera juventud. Nacida en 1976 y originaria del barrio de Santa Tere en la ciudad de Guadalajara, se graduó en Diseño Industrial por la Universidad Autónoma de Guadalajara y también realizó estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Miguel Allende, Guanajuato.

Sofía tiene un discurso poderoso que transmite en su arte. Juega con el espacio a través de los materiales para crear una experiencia única al espectador de ser parte de la obra, puesto que al ser esculturas o instalaciones, estas viven en el plano material conviviendo con el entorno.

Para el simple espectador quizá le parezca que la obra de Sofía Crimen tiene un aire infantil, remontándolos a la niñez primera, donde convivían con muñecas, osos de peluche, mascotas; pero es que Sofía se apropia de estos elementos, juega con el discurso de fondo y los empodera para que tomen posiciones discursivas de ironía, de rebelión. Busca reconstruir a manera fragmentaria su infancia olvidada, en un dejo de nostalgia por esas vivencias perdidas. Gracias a esa autonomía que tiene la artista con respecto a la etiqueta obligada de dulzura e inocencia que todos le damos a la infancia, ella prefiere explorar el lado oscuro época de la vida, entre la fragilidad y la inocencia se presenta un cruce de caminos insospechado en donde el discurso se torna cruel y a veces perverso.

Fue miembro del Colectivo “HILOS”, grupo transdisciplinario, de denuncia social, a partir del soporte textil. Del 2003 a la fecha ha realizado exposiciones en diferentes galerías y museos en México, Sudamérica y EEUU.

Si pudiéramos definir la obra de Sofía Crimen, sería a través de términos como: contestataria, crítica y rebelde a través de elementos de la primera juventud. Nacida en 1976 y originaria del barrio de Santa Tere en la ciudad de Guadalajara, se graduó en Diseño Industrial por la Universidad Autónoma de Guadalajara y también realizó estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Miguel Allende, Guanajuato.

Sofía tiene un discurso poderoso que transmite en su arte. Juega con el espacio a través de los materiales para crear una experiencia única al espectador de ser parte de la obra, puesto que al ser esculturas o instalaciones, estas viven en el plano material conviviendo con el entorno.

Para el simple espectador quizá le parezca que la obra de Sofía Crimen tiene un aire infantil, remontándolos a la niñez primera, donde convivían con muñecas, osos de peluche, mascotas; pero es que Sofía se apropia de estos elementos, juega con el discurso de fondo y los empodera para que tomen posiciones discursivas de ironía, de rebelión. Busca reconstruir a manera fragmentaria su infancia olvidada, en un dejo de nostalgia por esas vivencias perdidas. Gracias a esa autonomía que tiene la artista con respecto a la etiqueta obligada de dulzura e inocencia que todos le damos a la infancia, ella prefiere explorar el lado oscuro época de la vida, entre la fragilidad y la inocencia se presenta un cruce de caminos insospechado en donde el discurso se torna cruel y a veces perverso.

Fue miembro del Colectivo “HILOS”, grupo transdisciplinario, de denuncia social, a partir del soporte textil. Del 2003 a la fecha ha realizado exposiciones en diferentes galerías y museos en México, Sudamérica y EEUU.

Entrevista a Sofía Crimen

¿Cómo inicia tu carrera como artista?

Por error. Un día entré a la puerta equivocada, mi equipo de trabajo y yo teníamos un nuevo proyecto de remodelación, yo participando como diseñadora industrial, mi profesión académica. Era la primera vez que iba al sitio y llegué a una casa de época, la que yo creía era mi encomienda y entré por esa puerta de la que ya no saldría jamás, dentro encontré un lugar misterioso, inquietante, pero de inmediato me hipnotizó, era un lugar lleno de objetos fascinantes, extraños y absurdos por dondequiera que veía y al final del recorrido viejos sillones cubiertos de sábanas blancas, tapetes, pinceles, y enormes lienzos, y en el sillón un personaje sacado de un cuento Irlandés de abundante barba blanca y lleno de historias
para platicarme. Caí en la trampa, fue donde me di cuenta que era la puerta equivocada, pero también la correcta para mí.

…me di cuenta que era la puerta equivocada, pero también la correcta para mí…

¿Qué momento de tu vida marcó tu camino como artista?

No diría que fue un momento, sino una serie de eventos, así como este accidente de la puerta hay otros “accidentes” como: comprometerme con un escritor al que apenas tenía unas horas de conocer, quien me abrió un abanico intelectual de viajes, museos, personajes de la literatura, el teatro y la música; ¡todo un universo nuevo fantástico, para la niña que vivía encapsulada!. Cosas tan sencillas como pararme frente a un cuadro de Goya, Egon Shiele, Bacon o toparme con un músico extraordinario en un metro; pero tal vez los momentos más significativos son los de dolor, de rupturas y de pérdidas.

¿Qué cosas de tu entorno diario inspiran tu obra?

Todo es materia, todo lo que alcanzo a ver que me rodea y todo lo que no veo y me habita. Soy la niña retraída, callada y distraída para las cosas prácticas de la vida, aprendiendo a observar cosas que la mayoría pasaría por alto.

¿Cuál es tu intención, tu búsqueda, el objetivo de tu creación plástica?

Sobrevivir en un mundo ajeno en el que no me reconozco mediante el trabajo, crear para navegar libremente en el imaginario. No busco reconocimientos, ni escalonar en la egoteca artística, estoy cada vez más por la autoexclusión, y por la autoedición de tiempo, momentos y compañía. Observar desde la oscuridad, el comportamiento del otro, la condición humana y proyectar en obra talqueada y muda, que dice mucho desde su silencio.

¿Qué es lo que crees que despierta tu trabajo en el espectador?

Creo que a primera vista se siente confiado, puede parecerle inofensiva, incluso tierna. En una segunda mejor vista los inquieta y finalmente los confronta. Yo creo que la obra es la psicosis del autor en la que el espectador se ve reflejado.

¿Qué elementos son una constante dentro de tu discurso plástico y por qué?

La constante de la niñez y la nostalgia, debido a esta pérdida de memoria de toda mi infancia; aquí es donde nacen nuestros demonios que se encarnan y que cargamos en la adultez. La constante de la soledad y del silencio, mismos que ahora me hacen darme cuenta que son una fortaleza: la soledad me permite enfrentarme al espejo y a través del silencio, el cual en ocasiones puede ser más poderoso que la palabra.

¿Qué otros artistas te inspiran?

Me emocionan y me motivan mucho los artistas de otras disciplinas diferentes a la que yo domino, tal vez por el deseo de saborear eso que admiro que no he explorado. Por ejemplo: en el cine el trabajo del director Roy Andersson, la fotografía de Erwin Olaf o Nicolas Bruno, el dibujo de William Kentridge, me emociona mucho el trabajo de artistas de denuncia social como Aiweiwei, entre muchos otros.

…la obra es la psicosis del autor…

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